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Mejora la salud de tus hijos. Elena puede ayudarte.

Por Elena López es socia del IEP, especialista en PNIc y fisioterapeuta

¿Qué está pasando en las sociedades desarrolladas para que estemos asistiendo al incremento de patologías de carácter inflamatorio en los niños (asma, bronquiolitis...) con tantas patologías autoinmunes y esa impactante obesidad infantil? Si hay un grupo de población que se puede beneficiar de nuestra intervención clínica (PNIc), son los niños. Si los acostumbramos a ciertos hábitos de vida saludables, influiremos de una manera decisiva en su calidad de vida futura. El problema es que mucha gente considera las inflamaciones como algo "normal", los temas autoinmunes como un producto de “la genética”, y se convencen de que no se puede influir sobre esos procesos.

Siendo verdad que en ocasiones hay algunos “culpables” sobre los que poco podemos hacer (en el corto plazo), hoy en día manejamos numerosos estudios que nos enseñan claramente las causas que más incidencia tienen en estas patologías. Y la buena noticia es que sí dependen de nosotros muchas de sus soluciones.

De forma esquemática, podemos claramente asegurar lo siguiente.

La predisposición genética a padecer ciertas patologías no significa que estas tengan que desarrollarse con seguridad, sino que dependerá en gran medida de nuestro estilo de vida.

Son múltiples los factores que influyen en lo que llamamos "epigenética" (factores asociados a nuestro hábitat que influyen en la expresión de nuestros genes); por ejemplo la alimentación, el sedentarismo, la contaminación. Incluso el tipo de experiencias que nos toca vivir en la vida. En este artículo nos centraremos en la alimentación, para poder hablar así de otro de los “temas de moda” en la literatura científica, la flora intestinal o microbiota y los problemas que puede ocasionar una mala salud de la misma.

La microbiota intestinal es el conjunto de microrganismos, principalmente bacterias, que viven en el intestino. La mayor parte de estas bacterias son beneficiosas para nuestra salud, como los bacteroidetes y las firmucutes, y sólo un pequeño tanto por ciento de ellas deberían ser dañinas. Esto sería, digamos, lo “normal”, pero lo que se está observando es que en las personas que tienen alguna patología autoinmune o de carácter inflamatorio (por supuesto también en los niños), existe lo que llamamos disbiosis intestinal. Es decir, un desequilibrio entre esas bacterias buenas y malas.

Y en este desequilibrio, se observan varios factores, muy comunes en todos los casos;

El uso de antibióticos, quizás es el más conocido. A veces es necesario tomarlos, y gracias a ellos hemos evitado muchos males mayores, pero; ¿somos realmente conscientes del desequilbrio bacteriano que nos provocan? ¿Sabéis que con un correcto uso de elementos probióticos (ciertos alimentos, suplementos específicos...) podríamos perfectamente compensar ese desequilibrio y no quedar tan afectados a nivel intestinal?

Carencia de fibra soluble en la dieta. Para que crezcan las bacterias buenas necesitamos comer fibra soluble suficiente, que se encuentra principalmente en los carbohidratos celulares, (tubérculos, hojas, tallos y frutas), mientras los carbohidratos acelulares (harinas, pastas y azucares) nos crean un sobrecrecimiento de bacterias no beneficiosas, lo cual alterara la respuesta del sistema inmune. Y, cuidado, porque esto sucede incluso antes de que nazcamos, puesto que hay colonización de bacterias ya en el útero de nuestras madres.

El estrés mantenido en el tiempo, que deriva en lo que llamamos INFLAMACIÓN CRÓNICA DE BAJO GRADO, que hará que nuestro Sistema Inmune use más glutamina de lo normal, aminoácido esencial para el funcionamiento de la barrera intestinal. Un consumo excesivo y mantenido de glutamina producirá un desequilibrio en la permeabilidad de la pared intestinal. Y por supuesto no hay que olvidar que la formación de esa microbiota intestinal vendrá en gran medida orquestada desde el inicio de la vida, con un canal del parto sano y teniendo en cuenta la lactancia materna, puesto que tanto en el propio pezón como en la leche llegan las primeras colonias de bacterias para el intestino del bebé.

Entonces, volviendo a “nuestros niños”: ¿qué consecuencias puede tener por ejemplo una alteración en la microbiota? ¿Cómo afectará a su salud?

El hecho de tener desde el inicio de la vida un contacto con aquellas bacterias que van a ser simbióticas, 'amigas', para nuestro organismo, definirá el funcionamiento del sistema inmune a posteriori del adulto. Es decir (permitidme que use un lenguaje más común), que haya un buen perfil bacteriano logrará que su sistema inmune 'aprenda a distinguir' lo que es 'bueno' de lo 'malo', minimizando 'errores' que afecten de forma más importante a su salud.

Permitidme un ejemplo concreto. Es muy frecuente que los niños consuman en su día a día muchos cereales y legumbres. Bien, pues el gluten de los cereales y las lectinas de las legumbres dañan el llamado 'tightjuntion' (los enlaces entre las células intestinales responsables de que el intestino no sea permeable), y por tanto comienzan a pasar sustancias todavía en proceso de filtrado -ó ya en proceso de deshecho-, al torrente sanguíneo, produciendo una actividad por parte del sistema inmune de manera crónica; la llamada INFLAMACIÓN CRÓNICA DE BAJO GRADO, señalada anteriormente.

Nuestra intervención irá enfocada a mejorar la respuesta del sistema inmune. Y teniendo en cuenta que el 80% del sistema inmunitario se encuentra localizado en el intestino, el uso de los alimentos para inducir cambios en el patrón inflamatorio del organismo resulta imprescindible.

Y, por cierto, y ya termino; lo mismo sucede con las patologías autoinmunes. Detrás de ellas está el desequilibrio en la microbiota intestinal como primer factor desencadenante de una respuesta autoinmunitaria del sistema inmunitario. Por lo que mejorar esta respuesta nos dará pie a poder abordar los demás sistemas que se vean afectados dependiendo de cada patología, ya sea la sinovia en la artritis, el páncreas en el diabetes o el tiroides en las patologías autoinmunes de tiroides (Graves o Hashimoto).

Espero que esta información os haya servido para comprender mejor lo que está sucediendo con los problemas de salud de nuestros niños, y os espero en el IEP siempre que me necesitéis. Os dejo con mi intervención en IEP TALKS 2017.

 

 

 

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